El tren de las 9:25

http://www.goear.com/files/sst5/mp3files/05052010/6e2916c642561e0f67ded4547e0de021.mp3″
Como de costumbre, todos los días y de lunes a viernes solía coger el tren de las 9:25 para ir a trabajar. Qué suerte dirán algunos, este no madruga: pues sí, entraba a las 10:00 pero no por gusto propio, menos horas menos cobro, no te jode.

En el andén las mismas caras de siempre, la rubia del plumífero, el calvo engominado, el colgao de los cascos y la típica maruja cargada de bolsas, tampoco faltaba la del paraguas haciendo publicidad de muebles “El Castaño”, puta que la parió, por 4 euros que cuesta un puto paraguas.

El tren habitualmente llega a su hora, subes y entras buscando un puto sitio, como siempre los listillos ocupando dos sitios con sus bolsas, carpetas y demás, a mí tambien me gusta viajar sólo, no te jode. Notas cómo te observa la gente, un escaneo de arriba abajo y vuelven a lo suyo.

Siempre busco un lugar en donde no tenga nadie a mi lado ni en frente, más que nada por no aguantar al sudor de algún marrano. Las mejores plazas siempre están en los vagones finales, por fin encuentro mi lugar.

Siete paradas me separan de mi destino, un trayecto de 15 minutos que no me supone ningún transtorno, no obstante procuro ir escuchando música con los cascos, de este modo nadie te da la tabarra.

En la segunda parada suben dos mujeres con cuatro niños, ya me veo compartiendo mi espacio con extraños, me encuentro rodeado de 2 niños y sentado frente a sus madres. Comienza lo peor del viaje, niños inquietos, no paran de levantarse y sentarse, corretean por el vagón. Su madre comienza gritarle, el resto de los viajeros se gira y observan a ese pedazo de bestia llamando la atención a su niño “¡¡ Bájate de ahí que te arranco las orejas !!

El tema se complica, una de ellas se descalza y deja asomar un pie desnudo sin medias ni calcetines, masajéndose la pezuña y limpiando esos cercos depositados entre sus dedos. Introduce su mano en el bolsillo derecho y mi sorpresa fue aterradora: ¡¡ Un cortauñas !! ¿Tendrá los santos huevos que cortarse las garras la muy asquerosa? Me contuve la respiración, no daba crédito de lo que veían mis ojos.

Mientras que con una mano sujetaba su dedo gordo, la otra hacía de verdugo, mantuvo presionando durante dos segundos la tenacilla hasta que un ¡clac! desgarró la uña de un sólo corte, fue tal la fuerza que salió despedida hacia la ventilla en donde rebotó pasando ha escasos 10 cm. de mi cara.

Prosiguió con el resto de sus dedos hasta mi destino final. Bajé del vagón un poco conmocionado, no podía quitar de mi mente esa imagen de la uña rebotando en el cristal de la ventanilla, ¿y si me hubiera dado en un ojo? ¿y si se hubiera incrustado en mi cara? ¿qué hecho yo para merecer esto?

Me cogió desprevenido, a esas horas de la mañana no pienso en nada, eso ha sido su salvación. Ahora, horas más tarde lo vuelvo a recordar y se me viene a la mente lo que podría haberle hecho, desbocar toda mi ira contra su asquerosa cara, recoger los restos de uñas esparcidos por el suelo y metérselos en la boca haciéndoselos masticar, cerda asquerosa.

Y a ese puto niño, chillón de los cojones, no se merecía otra cosa que colgarlo de la barandilla de sujección y meterle el calcetín del revisor en la boca (que por cierto, estos si que se patean el tren un montón de veces todo el día).

Prefiero no pensar en ello, todavía me queda mucho día por delante, creo que lo que necesito son unas buenas vacaciones, salir de aquí y esparcir la mente.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en General y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s