La tribu Habanaky (1ª parte)

http://www.goear.com/files/sst5/mp3files/10022010/cdb1f34d28f9c8ee8c5d742128e8a5a9.mp3″

El estrés, las horas de trabajo, la gente y la ciudad me hicieron reflexionar, necesitaba evadirme, olvidarme de la muchedumbre, necesitaba desconectar por completo y escapar lo más lejos posible ¿existe el fin del mundo? Quería comprobarlo.

Disponía de 30 días, qué cojones, voy aprovecharlos. No tenía decidido ningún sitio, mi único objetivo era largarme cuanto antes y lo más lejos posible. En un principio pensé en el Polo, pero joder, para un puto verano que tenemos al año irme a pasar frío era una gilipollez, además no me hacía ni puta gracia que un esquimal me ofreciera su mujer, te pueden pegar cualquier cosa, aunque con el frío que hace por allí dudo que las ladillas aguanten tales temperaturas.

África, a la puta selva ¿porqué no? Lo más parecido que me iba a encontrar a un ser humano sería un mono, pero… ¿a qué zona? Da igual, reservé un billete y a los dos días ya estaba subido en el avión. Mi primer destino Busanga, una vez allí ya tomaría la siguiente decisión.

Mi único equipaje eran cuatro pantalones cortos, un par de calzoncillos (ya les iría dando la vuelta cuando se fueran ensuciando), un mechero (no se hacer fuego de otra manera), 2 pares de chanclas, 2 camisetas, una caja de condones y la tarjeta de crédito.

En el aereopuerto ya me empezaron a tocar los cojones, joder, me sobran las razones para largarme de este puto país. Revisión de equipaje, con la pinta de manguis que había en la cola en el único que se fijaron fueron en mí. Abren la bolsa de equipajes y lo primero que sacan es la caja de condones, la chica levanta la mirada y me mira medio sonriendo. Le devuelvo la sonrisa pensando para mis adentros “Anda so puta, que la porra que llevas colgada huele más a mejillón que los guantes de una pescadera“.

El resto de cosas ni me las tocaron, hice bien en dejarme la chinita de choclo en casa, no quería que nada ni nadie me estropeara este viaje, además imagino que a donde iba seguro que habría hierbas más potentes que el trozo de mierda que me vendió el moraco.

Por fin ya estoy sentado en el avión, apunto de despegar, miro por la ventanilla y me digo “Ahí os quedáis hijos de puta, meteros la diplomacia por el culo, no os volveré a ver por lo menos en 30 días“.

Me esperan catorce horas de vuelo, será cuestión de coger posición, poner el culo en pompa y dormir lo máximo posible.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en La tribu Habanaky. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s