El país de Nunca Máis (cap.5)

Hoy decidimos saltar al país vecino, Portugal, concretamente al pueblo de Caminha.

Nada más cruzar el Miño, por la Guardia, el pueblo que nos encontramos a su orilla es Caminha. Se puede acceder a él bien cogiendo un transbordador desde la Guardia o rodeando por una autovía.

Este coche de bomberos portugués me recordó a mi cuñaaaaooo, the bomberman. Lo que hubiera dado por hacerse una foto frente a este cacharro. Sr. Martin’s, esta foto se la dedico a usted, para que la imprima y la exponga en la cabecera de su habitación.

El pueblo posee un mercadillo inmenso, principalmente ropa, calzado, toaaaallas y fruta.

Puedes encontrar vaqueros desde 5 jeuros, ropa de “marca” desde 10 jeuros, ya sabes: Laposte, Lewis, etc…
Un mal sitio para ir acompañado de mujeres (perdón por mi acento machista), se pegan a todos los tenderetes. ¡¡ joder,  pero si son todos iguales !! Si no quieres recorerte todos los pasillos del mercadillo mejor dile que vas a comprar tabaco y que la esperas en los alrededores tomando una cerveza, tu cuerpo te lo agredecerá.

Salimos de aquí y nos adentramos en el pueblo, una hermosa plaza con unas excelentes terrazas para tomarnos una cervecita (este es mi terreno).
Comer y beber es muy barato. En la terraza que véis de la derecha nos tomamos una cervecita fresquita: 1,10 jeuros y un café 0,65 jeuros. ¿De puta madre, no? Luego vuelves a España y te meten por un puto café 1,20 como mínimo y se quedan tan frescos.

Por contra, el combustible es más caro, se paga unos 7 céntimos más por litro que en España.

Llega la hora de comer y decidimos continuar por la vera del Miño, a otro pueblo llamado Vila Nova de Cerveira, a 15 km.  de Caminha y muy recomendable su visita.

Un pueblo muy coquetón y sobre todo muy limpio. En el centro del pueblo un castillo (en reformas cuando lo fuimos a visitar) y en los alrededores del mismo casitas sumergidas en el suelo.
Vivir aquí posiblemente tenga su encanto, pero a mi no me haría ni puta gracia que un día al salir de casa para ir a currar un turista me escupiera en la frente, obviamente un sitio para vivir pero con ciertos riesgos.

Si el anterior pueblo era barato, este lo es aún más. Una cervecita en la terraza de la plaza 0,90 jeuros, joder, dan ganas de saltar de país de vez en cuando a tomar unas birracas.

Después de comer retornamos al país de Nunca Máis, esta vez por el monte, una carretera estrecha pero tambien con estupendas vistas.
Una casa abandonada, posiblemente aquí hace mucho mucho tiempo vivía una abuelita con un putón de nietecita, ¡¡ quieeeetooooo que me lanzo !!

A unos 100m. de la casita, hostias, un área recreativa, uhmmm ya estoy oliendo las parrillas.
Y un poco más adelante una fuente muy coquetona.

El chorro de agua era tan pequeño que a alguien muy ingenioso se le ocurrió este curioso invento. No me pude resistir, el agua estaba fresquísima. A las 2 de la mañana de esa misma noche tuve una tremenda cagalera ¿serían los calamares?

Ni que decir tiene que este sitio está muy completo, fijaros que tremenda parrilla, me da la impresión que es un lugar hecho para mí.

Y para terminar la sesión fotográfica de hoy, ahí os dejo una foto de los Hanguins con un espetacular fondo.

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