El país de Nunca Máis (cap.10)

Hoy al levantarme y comprobar el estupendo día que hacía me encontré con la siguiente imagen…
A pesar de ser un trabajo muy duro, la mujeres superan con creces a los hombres en el marisqueo. Introducen una especie de rastrillo con cesta en el fondo en busca de la preciada almeja.


Creo que hoy vamos a hacer un poco de “deporte”, nos encontramos con una tienda que alquilaban bicicletas. Dos bicis durante 2 horas por 13 jeuros.
En el paseo existe un canal reservado para bicicletas, puedes estar pedaleando durante 10km, por cierto, es todo llano así que no hay que hacer esfuerzo alguno.

Al devolver las bicicletas en la tienda me fijé en esta otra…
¡¡ Una bici eléctrica !! Esto tengo que probarlo. Aunque no se alquila, me dejaron dar una vueltecilla en ella. Joder, que pasada, tiene un botón para alternar entre el motor eléctrico y el pedaleo. Para acelerar es igual que una moto. Su autonomía es de 45 km. y recargar la batería unas 3,5 horas.

La pregunta del millón: ¿se recarga mientras das pedales? Pues no, hay que enfucharla a la red eléctrica. Obviamente le quita el encanto del pedaleo pero para ir a currar es la cuenta ya que puedes meterla en la oficina gracias a su sistema plegable. Cuesta 1.200 eurazos.

Los Froid
La primera vez que escuché este nombre pensé que era el nombre de la típica familia americana que tiene una hija prostituta, un hijo gay, una guarra por madre y un padre alcohólico. Los Froid son unos supermercados que abundan por Galicia.

Tiene unos pasillos tan estrechos que como te encuentres con un carrito de frente sólo tienes dos opciones: Embestir o recular. Para mi gusto son demasiado claustrofóbicos, es similar a pasar por un desfiladero con el peligro de que en vez de caerte una piedra te caiga una lata de garbanzos.

Son de precio relativamente bajo y están siempre hasta los cojones de gente.

Por hoy ya sólo me queda hablar de los pijo-frikis, no es que abunden por Galicia, abundan por toda España, miran a la gente del pueblo por encima del hombro. Son los típicos que llegan a los pueblos con ropita de marca aparentando que tienen más de lo que tienen. Suelen tomarse las copas en grupos, acompañados de sus niños (tambien con su ropita) pero es muy fácil detectarlos…

Se toman lo más barato que hay en los bares y encima lo comparten, para cenar lo mismo, comen cuatro mierdas y sólo los verás cenar en los restaurantes de calle de bajo precio argumentando que visitan este sitio por la calidad su cocina. Muchos de ellos suelen llevar el jersey colgado a la espalda (en pleno agosto) pero es que así mola más, ¿no sabes?

Si visitas la casa de algún pijo-friki observarás que en su nevera tienen poco más que un tomate para hacer una ensalada, están empeñados hasta los ojos para mantener su “status social”, son los más miserables de esta sociedad y personalmente para mí son ASQUEROSOS.

Nos os pongo ninguna foto porque me repugnan hasta un extremo que no os lo imagináis. En fins, es lo que toca, tiene que haber de todo en este mundo.

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